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Cuando se siente el deseo de tener un hijo

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El deseo de tener un hijo va más allá del mero placer. Ni siquiera se trata de un logro femenino, un ideal que siempre es cuestionable.

Tener una nueva criatura en tus brazos significa comenzar un nuevo proyecto de vida . Es como tener el corazón fuera de tu cuerpo. Tienes que aprovechar cada momento disponible para pasar tiempo con esa pequeña criatura perfecta.

A menudo la comunidad científica trata de entender las razones por las que una mujer quiere ser madre. Podemos decir sin vacilar que el deseo de tener un hijo es algo íntimo y, a veces, inexplicable .

Sin embargo, los académicos nos dicen que a menudo se debe a tres razones principales.

La primera es fortalecer el vínculo de la pareja, creando un proyecto de vida en común. La segunda se refiere a la realización de la mujer como tal. La tercera se refiere a algo más trascendental. Corresponde a la necesidad de dar sentido a la propia existencia, formando parte de una familia como padre o madre.

Aunque estamos de acuerdo con algunas de estas afirmaciones, podemos decir con certeza que hay algo que va más allá de todo esto. En algunos casos, el deseo de tener un hijo no es compartido por el otro miembro de la pareja. Las situaciones y los enfoques son diferentes.

Otras veces, sin embargo, incluso un bebé inesperado se convierte en la mejor experiencia que podría haber esperado . Tener un hijo es más que un deseo. Les invitamos a reflexionar sobre el tema.

Finalmente, el deseo de tener un hijo se ha hecho realidad

Hay niños que han sido deseados durante mucho tiempo . Criaturas con las que tanto se soñó, pero que nunca llegaron. Madres que no pueden concebir, hombres y mujeres que sueñan con ser padres y familias que han tenido que lidiar con mil desilusiones, hasta que un día… Finalmente el milagro ocurre y el deseo comienza a hacerse realidad.

Aunque quieren tener hijos, algunas personas están esperando la oportunidad adecuada. Ese momento en que las esferas afectiva y económica están alineadas y ofrecen la posibilidad de formar una familia . Sin embargo, justo cuando las circunstancias son favorables, estas personas descubren que no es posible. La prueba siempre es negativa y no pueden concebir. En este punto comienzan a buscar ayuda y a utilizar técnicas modernas de reproducción asistida.

Un tema del que nunca se habla es el estrés psicológico y emocional con el que tienen que lidiar estas parejas. Las ilusiones, esperanzas y frustraciones crean situaciones que hacen el camino aún más difícil . Estas situaciones se caracterizan por un fuerte deseo de ser padres y, en la mayoría de los casos, los procedimientos son exitosos.

El “niño imaginario” que vive en nosotros

Este hermoso cuadro, pintado por Herbert James Draper a finales del siglo XIX, representa el momento en que una ninfa cumple su deseo de ser madre . La joven, tristemente caminando por una playa, encuentra de repente una concha envuelta en algas marinas, descansando sobre un promontorio rocoso.

Sin pensarlo, saca una de las algas y la concha se abre instantáneamente, revelando a un recién nacido, perfecto y dulce, que duerme en silencio en ese refugio de perlas. Así, la ninfa agradece al mar y toma al bebé en sus brazos.

Este deseo de maternidad va siempre acompañado de la práctica mental del “niño imaginario” . Creemos que esta imagen emocional y psicológica no es negativa. Por el contrario, puede ser extremadamente beneficioso, siempre y cuando se mantenga una perspectiva lógica y realista.

  • No se trata de atribuir a este niño imaginario virtudes de exquisita belleza e inteligencia. No es necesario dotarla, en nuestra mente, de características como la obediencia, el éxito escolar o una personalidad siempre afectuosa y dócil.
  • Idealmente, soñarías con ser feliz con ese niño. No debe ser abogado, pianista o futbolista. Será lo que tú quieras. En nuestras mentes, debemos formar a un niño que un día sea capaz de alcanzar sus metas. Imaginemos que lo educamos y lo ayudamos, que lo tomamos de la mano y lo guiamos en todas las etapas de su vida.

En conclusión, el deseo de ser madre o padre tiene, sin duda, muchas razones que no pueden ser estudiadas en el laboratorio . Se trata simplemente de querer completar la propia vida, de dar a luz a una criatura feliz, digna y libre, a la que se le pueden dar alas para volar y raíces para que uno pueda recordar de dónde viene y quién la amará siempre.

Los deseos son sueños que disfrutamos cuando se hacen realidad. Debemos aprovechar cada día disponible con nuestro pequeño tesoro…