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3 cosas que los padres no deben hacer frente a sus hijos

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La vida de cualquier persona cambia con la llegada de un niño. Generalmente, esto se refleja más en la rutina diaria, pero también afecta la forma en que se comunica. La mayoría de los niños tienden a imitar los gestos y las palabras de sus padres. Por eso debe prestar atención a su conducta y a los temas que trata delante de sus hijos.

No es necesario ser explícito para transmitir valores. En este caso, no es necesario que se ponga en contacto con su hijo directamente. Simplemente estás afectando a tus hijos más de lo que crees al estar presente. Ellos aprenderán todo de sus acciones. Por eso hay cosas que debe evitar delante de sus hijos.

¿Por qué los padres no tienen que lidiar con ciertos problemas?

Cuando son pequeños, los niños interpretan el mundo desde un punto de vista muy especial. Ellos entienden y absorben mucho más de lo que usted puede pensar y lo hacen literalmente.

Es decir, aunque entiendan un concepto general, no entienden sus matices, expresiones o metáforas utilizadas. Por ejemplo, si usted dice que un vecino tiene patas de gallo, un niño entenderá que un vecino tiene patas de gallo como un pájaro.

Ni siquiera incluyen ironía, sarcasmo y dobles sentidos. Ni siquiera conciben palabras que se pronuncian por enojo y palabras en las que realmente se piensa. Todos los matices que los pequeños no pueden entender, los imaginan en su mente.

Los niños entienden mejor el lenguaje no verbal: lenguaje corporal y emocionalidad. Como resultado, todo lo que no se entiende es reemplazado por una carga emocional.

Esto puede causar varios problemas. No nos estamos refiriendo solamente al hecho de que su hijo puede reportar ciertos chismes, por ejemplo. Pero a situaciones más preocupantes en las que los pequeños pueden sentirse confundidos o en conflicto, sin entender la causa real.

los padres no tienen que hacerlo

Un ejemplo ilustrativo

Imagínate una situación así: la has discutido con tus padres y le dices a tu pareja que se desahogue. El pequeño que está presente durante el intercambio siente la rabia contra sus abuelos, a los que quiere mucho. ¿Cómo se sentirá? Su percepción es que la ira viene cuando alguien hace algo malo. ¿Son malos los abuelos? ¿Cómo debo tratarlos ahora? ¿Qué pasará, qué puedo hacer?

De la misma manera se puede crear confusión con el pequeño de otras maneras. Las relaciones de parentesco, amistad, escuela o “pensamientos adultos” que usted transmite inconscientemente pueden confundir a los niños, que no saben cómo manejar estas emociones. Tienes que tener cuidado con lo que haces delante de los pequeños. Hay temas de los que los padres no deben hablar delante de ellos, pero sin excluir el diálogo de la familia.

Algunos temas que los padres no deben tratar delante de sus hijos

Aquí está la lista de temas que los padres nunca deben tratar delante de sus hijos.

  1. Hablar mal de los demás. Esto también incluye los chismes en general. Los niños, especialmente los más pequeños, no son capaces de entender esta información, ni su papel en ella. Como ya hemos explicado, pueden sentirse confundidos, en conflicto y culpables.
  2. Pensamientos de adultos. Dinero, tiempo, gastos… No tiene que dejar que sus preocupaciones pesen sobre sus hijos. A medida que crecen puedes explicarles situaciones, siempre con formas y ejemplos adecuados.
  3. Hable de sus hijos como si no estuvieran presentes. Hay que evitar etiquetarlos, comentar su fisicalidad, o su intelecto. Los comentarios negativos pueden crear complejos.

los padres no tienen que hacerlo

Además, debe prestar atención al tono en el que habla y a su actitud. Por ejemplo: aunque los gritos no estén dirigidos al niño, sólo lo bloquearán y lo confundirán. Las mentiras también deben ser evitadas, de lo contrario aprenderán a mentir, sin mencionar verdades incómodas.

¿Cómo controlar lo que dices?

Tener cuidado con lo que se dice delante de los niños no significa cortar ningún tipo de comunicación en su presencia. Lo único que hay que hacer es pensar antes de hablar y tratar de ponerse en su lugar.

Una buena manera de prestar atención a lo que dices es hablar como si fueras a estar registrado. Piensa cuidadosamente en las palabras e imágenes que inspirarás con ellas, la actitud con la que pueden ser asociadas.

Además, piense si la conversación puede confundir al niño de alguna manera. Es decir, tratar de entender cómo todo puede reflejarse en él.

Por último, se recomienda utilizar un lenguaje claro y directo en su presencia. Durante la infancia, los niños no entienden las metáforas ni los juegos de palabras. Si evitas el uso de este tipo de expresión, eliminarás la mayoría de los sentimientos confusos que pueden surgir en el pequeño.

Como no siempre podrá controlarse, asegúrese de que su hijo siempre entienda el contexto de la situación. Para que su hijo no vea su enojo o preocupación como su culpa. Aclarar sus dudas es esencial para un crecimiento adecuado y fortalecerá su vínculo.

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